Lunes, octubre 23, 2017

Tras la búsqueda incansable de la primicia periodística

El miércoles 20 de septiembre, un día después del sismo de 7.1 en escala de Richter que azotará al centro de México, millones de personas decidieron seguir puntualmente los avances e información sobre este movimiento telúrico por las principales cadenas de televisión del país.

Televisa sería la fiel acompañante de muchos hogares, ante las fallas en los servicios de telecomunicación o simplemente la tradición de buscar ver en tiempo real lo que estaba ocurriendo. La cobertura noticiosa para todos los medios de comunicación tras el sismo fue brutal, sin embargo, pese a existir numerosas afectaciones en la Ciudad de México, Puebla, Morelos, Oaxaca y el Estado de México.

Los ejecutivos de Televisa decidieron centrarse en un solo caso, y no era para menos, más cuando se hace empatía con las víctimas de esta dolorosa tragedia. El Colegio Enrique Rébsamen, sería el emblema de búsqueda y rescate de posibles sobrevivientes, o por lo menos así nos lo hizo creer la cobertura que Televisa estaba desarrollando en ese lugar, que decidió transmitir por más de diez horas continuas las imágenes e información que iba circulando sobre lo que acontecía en ese lugar, al grado inclusive de omitir otros puntos donde las labores de rescate estaban desarrollando las mismas labores de búsqueda y rescate de sobrevivientes.

Entonces ¿Porqué permanecer en el Colegio Rébsamen y omitir el resto de lugares afectados? La posible respuesta es porque en el Colegio Rébsamen surgió la noticia del hallazgo con vida de una niña, sin lugar a duda una noticia que además de conmover al país entero nos remitió inmediatamente a la imagen del sismo de 1985, donde rescatistas sacaron con vida a bebés que se encontraban bajo los escombros de un hospital.
Sin lugar a duda la idea de cubrir el momento preciso en la que los rescatistas sacaran a esta niña sería un digno evento que ningún medio de comunicación podía desaprovechar, y era de esperarse que Televisa desearía tener esa primicia periodística, y así fue, Televisa a diferencia de otros medios estuvo ocupando espacios privilegiados, además de tener acceso a las declaraciones de miembros de la Mariana de México, funcionarios públicos y miembros de la brigada de rescate, lo cual lo ponían en suma ventaja sobre los demás medios.

Lo que no tuvo Televisa fue sin lugar a dudas olfato o principios periodísticos, olvido no sólo basarse en las declaraciones que emitieran miembros de la marina, funcionarios públicos e inclusive miembros de rescate. Decidió antes de comprobar y estar seguro de las cosas, transmitir información como le iba llegando. Y no era para menos más cuando se percato que sus índices de audiencia estaban por las nubes, cosa que no ocurría desde hace buen rato, así es que sin importar las posibles consecuencias de sus actos decidió seguir con la información que circulaba de primera mano.

Su desatención informativa fue tal que de repente decidió darle una identidad a la niña que estaba bajo los escombros, basándose en lo que un rescatista había escuchado, asegurando que la niña había dicho llamarse Frida Sofía, y que tenía 12 años, también nos dijo que esta la niña estaba en contacto con otras tres personas al interior de los escombros y que además estaban vivas.

Sin embargo Televisa y las autoridades nunca se preguntaron, si ya sabemos su edad, que es una niña y que se hace llamar Frida Sofía, entonces quienes son sus padres, con esos elementos y teniendo todo el aparato de Estado apoyándolos, porque no sabían quienes eran los padres, o porque nadie se había aparecido ahí diciendo ella es mi hija, o de menos yo la conozco.

Más bien dieron por hecho lo que los rescatistas decían o creían escuchar omitiendo que estas personas mucha veces están desarrollando su actividad bajo mucho estrés por el temor de una posible réplica del sismo, un movimiento mal planeado que propicie un derrumbe, y sobre todo buscar a las víctimas del sismo, además de hacer todo esto en espacios sumamente reducidos.

Pese a ello Televisa generó un ambiente sumamente idóneo para que las personas permanecieran sintonizando su programación y así fue. Sin embargo la bomba estallaría ese mismo día a las 11 de la noche, durante una entrevista a Aurelio Nuño Mayer, titular de la Secretaria de Educación Pública, quien mencionó un elemento vital para desarticular la gran estafa que se nos había hecho creer, y era que deseaba que los padres de los niños que se encontraban bajo los escombros se comunicarán con la SEP. Situación que inmediatamente puso nerviosos a los productores y conductores de Televisa. Al grado de comenzar a investigar, si en las listas de alumnos de la escuela existía una niña de 12 años que se llamará Frida Sofía, a los minutos de eso se supo que no existía Frida Sofía.

Entonces si no existía Frida Sofía valdría la pena preguntarse ¿quién entonces esta ahí? A esta pregunta Televisa no deseo darle respuesta y más bien decidió ignorarla, y prefirió darle tiempo de transmisión sumamente valiosa a evadir sus responsabilidad y evitar aceptar su culpa, bajo el argumento de que ellos fueron víctimas de miembros del gobierno, rescatistas y funcionarios, quienes en todo momento habían mentido.

Pero eso sí omitiendo que durante más de diez horas acapararon el micrófono y la atención de las personas en el Colegio Rébsamen, situación que inclusive fue perjudicial por los cientos de personas que acudían al lugar a entregar víveres, herramientas o de voluntarios, con ello concentrando ayuda a un lugar que tal vez ya no la necesitaba y con esto descuidando otros lugares donde era muy necesaria.

Lo peor del caso, es que Televisa al verse acorralado ante las criticas vertidas principalmente en las redes sociales, inesperadamente decidió concluir con su transmisión ininterrumpida de las labores de rescate, dejando en el completo olvido a la persona que se encuentra atrapada en el Colegio Rébsamen, así como de los sucesos que están ocurriendo en la CDMX y demás estados, con ello violentado el derecho de las audiencias de ser informadas de un evento como el sismo del pasado martes.

Es por ello la gran molestia que siente la sociedad mexicana y sumamente justificada, más en momentos tan amargos por los que estamos pasando. Para concluir me gustaría retomar una clase de verdadero periodismo que ofreció a distancia el Maestro Miguel Ángel Granados Chapa, a todos sus lectores, y que hoy en día nos ayuda a comprender los riesgos de la búsqueda de las llamadas primicias periodísticas, el maestro se disculpo de la siguiente forma:

“En sendas cartas que aparecen en esta misma edición, Televisa y Grupo Salinas desmienten la venta de Iusacell al que me referí en la Plaza Pública de ayer (24 de enero de 2011). A reserva de ofrecer una respuesta más completa, admito avergonzado que cometí dos errores profesionales. En primer lugar me dejé llevar por el afán de dar a conocer una primicia, una noticia exclusiva en un ámbito de gran importancia pública, línea infrecuente en mi habitual trabajo de investigación y análisis. En segundo lugar, como lo señalan los desmentidos a los que en ese punto, reconozco con plena razón, no inquirí a las partes sobre el hecho, omisión derivada por la firme confianza que me merece la fuente del que abrevé esa información. Al mismo tiempo que acepto la gravedad de este desliz profesional, solicito a los lectores me disculpen.”

 

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