Jueves, abril 26, 2018

Seguridad vial: salud pública

La seguridad vial al igual que la salud pública es un trabajo colaborativo donde la sociedad en general participa de forma responsablemente obligada.

Actualmente la ciudad de Morelia, del Estado de Michoacán, transita por una transformación pública que descuartiza gravemente la genética política que se ejecutaba en el pasado. Es una capital paciente de una cirugía plástica, lo defino de esta forma dado que sus vialidades e infraestructura pública y de oportunidad tecnológica ha rebasado la visión de ideologías diversas, mismas que dan temor por la forma incierta en que interpretan el desarrollo de obras que arriban a innovar y posibilitar a tal municipio.

La vigente administración MORELIA DE TODOS a transitado de manera descalza y pese de ello ha escalado a la cúspide de una satisfacción social. A decir verdad, da tristeza ajena escuchar y/o leer comentarios desnutridos por el desempeño metodológico en materia de vialidad, y es que la rama referida a sido víctima de críticas, pareciera que la materia gris de Morelia no está preparada para contar con un reglamento físico de vialidad. Como encuadre citaré una juicio ciudadana (textual): “las nuevas calles están llenas de postecitos, me pregunto cuánto habrá ganado el vendedor, es corrupción”. Esto es solo vómito de una parte social enferma por las náuseas públicas añejadas.

Sin argumentos no hay laurel, lo que más me preocupa es que el desconocimiento también se enseña. Es importante mencionar que aquello que se juzga tiene nombre, se llama seguridad vial activa: esto es un conjunto de acciones y mecanismos que garantizan el sano funcionamiento de la circulación del tránsito y normas de conducta, bien sea para el peatón, pasajero o conductor, con el fin de hacer funcionar correctamente la vía pública evitando accidentes y salvaguardando la salud de la ciudadanía expuesta.

Cito textualmente un fragmento del reglamento de tránsito de la Ciudad de México (2015):

Artículo 2.; fracción I.- La circulación en condiciones de seguridad vial es un derecho, por lo que todas las autoridades en el ámbito de su competencia deben adoptar medidas para garantizar la protección de la vida e integridad física de las personas, sobre todo de los usuarios vulnerables de la vía;

Artículo 4.; fracción IV.- Ayudas técnicas, dispositivos tecnológicos y materiales que permiten habilitar, rehabilitar o compensar una o más limitaciones funcionales, motrices, sensoriales o intelectuales de las Personas con Discapacidad.

Con lo anterior dejo en claro que una forma de educar a la ciudadanía es a través de mecanismos que oriente a la circulación. Al principio manejé el concepto de cirugía plástica porque cuando se tiene una intervención de tal talla es claro que solo se modifica el físico más no el ADN. Ahora se tiene un Morelia con instrucciones físicas de vialidad.

Cuando una sociedad es ausente de consultar su propio reglamento está cometiendo algo que defino como CORRUPCIÓN CIUDADANA, ¡reconózcanlo!, esta población se autocondena de padecer de otras alternativas de seguridad con el objetivo de redireccionarla por una higiénica vía.

Lamento que numerosos políticos y ciudadanos crean que los recursos de corrección vial son un despilfarro económico, olvidar que la educación es inversión es trágico. El recurso más valioso dentro de una sociedad es su gente y cuando una administración observa con una dirección sólida el resultado se refleja en las urbanas políticas de salud pública, lo que juzgan no es una vialidad es SALUD PÚBLICA EN ACCIÓN.

Los morelianos deben tomar un desparasitante que los aleje de esa guerra intestinal que no los deja obrar. Por último no son “postecitos”, son bolardos metálicos y de concreto.

 

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