Domingo, abril 22, 2018

Históricamente en México las coyunturas electorales abren posibilidades de cambio y son también momentos para apreciar a los sujetos sociales en disputa. El 2018 parece ser un año crucial, una batalla histórica. En un contexto de crisis profunda la coyuntura electoral se muestra como una posibilidad, una esperanza de cambiar el rumbo de México. No será sencillo, el régimen echará de todos sus medios para mantenerse. En las elecciones del siguiente año se juega el destino de los próximos seis años, así como de la relación de fuerza clasistas a futuro.

Las fuerzas de la continuidad neoliberal son múltiples, están los partidos políticos que a lo largo de más de 30 años han impulsado la contrarrevolución neoliberal, PRI, PAN, PANAL y PVEM, y ahora integrados a ellos el PRD y Convergencia, mas la mayoría de las candidaturas independientes ligadas al proyecto neoliberal. El gobierno con todos sus recursos está entregado a la reproducción del neoliberalismo, con un poder amplio, de compra de voluntades, presión y defraudación de la voluntad popular. Arriba de ellos están los intereses de un pequeño grupo, la elite económica nacional e internacional, importante elector, con recursos económicos inmensos, medios de presión y medios de comunicación. Aunque este proyecto y sectores son cuestionados aún ejercen atracción para diversos grupos ligados en mayor o menor grado al neoliberalismo.

Vencer a este grupo parece una tarea titánica, sin embargo, hay una larga trayectoria de resistencias frente al neoliberalismo. Hay inconformidad extendida y múltiples organizaciones populares contrarias al neoliberalismo. Este polo de lucha está caracterizado por una diversidad de horizontes, proyectos y propuestas que comparten la oposición al neoliberalismo. Las propuestas de AMLO-MORENA y la de CNI-EZLN con Marichuy parecen ser extremos de este campo político.

La actividad política es permanente, la lucha no empezará ni terminará en el 2018 sin embargo es en esta elección dónde se juega mucho de las posibilidades de cambio, de hacer un modificación a la correlación de fuerzas. Estamos a meses de la gran batalla. La reestructuración del Estado mexicano durante el neoliberalismo ha sido profunda, con saldos terribles.

El tiempo está encima, los bandos, proyectos y estrategias ya están definidos. Reconociendo contradicciones y errores, uno no puede hacerse al lado, la toma de partido se vuelve un imperativo patriótico. Es lo que hay, hacerse a un lado es favorecer el mantenimiento de la actual decadencia. Vencer al grupo en el poder será fruto de múltiples sujetos y acciones, se necesitara una irrupción cívica, un movimiento amplio que además de ganar las elecciones pueda con éxito defender el triunfo. Si se logra empezará una nueva etapa de lucha, de posibilidades, de oportunidades.

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