Jueves, junio 22, 2017

De acuerdo al Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres, México es el segundo país más violento, tomando el número de asesinatos, sólo es superado por Siria. Hoy México vive una de sus mayores crisis de su historia, las cifras de la violencia son de guerra. Desde el gobierno y sus voceros dichas cifras y triste segundo lugar fueron desmentidos, aduciendo una metodología incorrecta en el estudio, una muestra del cinismo como lógica política.

Sin embargo, la realidad cotidiana pronto demostró, si faltaban ejemplos, que efectivamente estamos en una guerra, en un infierno de grandes proporciones. El 10 de mayo (Día de las Madres) fue asesinada Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez activista en busca de desaparecidos y madre de una, pocos días después el 15 de mayo en Culiacán Sinaloa fue asesinado el periodista Javier Valdez Cárdenas.

La crisis total se presenta como una tragedia cotidiana que avanza y se extiende a todos los rincones del país. Las cifras de esta guerra van en aumento, cada día se suman más asesinatos a la lista de miles, en su mayoría jóvenes, todos conocemos historias o vivencias de una época marcada por la inseguridad, el miedo y un futuro nublado para millones. Las causas de esta decadencia se mantienen y se agudizan, pobreza, desempleo, desigualdad y despojo.

Estamos en el límite y lo que más sorprende son los intentos desde el poder y sus voceros, en hacer pasar este estado de excepción como normal. Hablan de estabilidad macroeconómica, de normalidad democrática, de las instituciones, como si vivieran en otro país. En un grado de cinismo, todavía se atreven, violando preceptos de política exterior, a señalar junto con otros a la “dictadura” venezolana y hacer llamados a favor de los derechos humanos.

En plena crisis total se legisla, pasan “reformas estructurales”, se hace la Constitución de la CDMX en una de las más burdas farsas “democráticas” de las que se tenga memoria, aparecen nuevos FORBES y se construye un suntuoso aeropuerto. Algo está mal, conviven dos tiempos, uno de la excepción, de guerra, despojo y muerte, y otro de la normalidad, de los negocios y del cinismo como lógica política. Estos dos tiempos son consecuencia de la existencia de dos sociedades distintas en México.

Por un lado está una oligarquía junto con una elite política y cultural, así como sectores ligados culturalmente a ellos, cosmopolitas, poderosos, millonarios, con guardaespaldas, con sus fraccionamientos bien seguros, sus viajes al extranjero, su educación privada de elite; Orgullosa de su estirpe, socios menores de un proyecto de integración al vecino del norte, acomplejados que hablan en ingles a la menor provocación, con cuentas y casas en el extranjero. Para este grupo los últimos 30 años no se presenta en absoluto como tragedia, al contrario son los años dorados de creación de fortuna y de consolidación de su poder. La actual tragedia es un paraíso para algunos.

Mientras tanto la inmensa mayoría de los mexicanos sufrimos en carne propia la crisis total. Padecemos la violencia cotidiana, las desapariciones forzadas, los feminicidios, la falta de oportunidades, la degradación social y compartimos la incertidumbre hacia el futuro. Vemos como la destrucción de México avanzan sin freno.

La visión de unos cuantos se quiere imponer presentando este infierno como la normalidad al grueso de la población. Resistir es negarse a aceptar esta “normalidad” que nos mata, nosotros no estamos a salvo de nada, la actual desgracia es sobre nuestra vida. El discurso del poder es el del cinismo, que avanza en muchos sectores de la sociedad. La lógica del cinismo es un rasgo de la decadencia, subvertirlo es un imperativo vital. Como escribiera Walter Benjamin, en un momento trágico, “la tradición de los oprimidos nos enseña que el ‘estado de excepción’ en que vivimos es la regla”, asumámoslo para poder salvarnos.

Se equivoca la oligarquía y socios nadie está a salvo en una crisis total. Un proyecto de unos cuantos no ofrece garantía alguna. Destruir a un país y ponernos al límite es una muestra de la vocación autoritaria, del despreció por las mayorías, de la mediocridad e irresponsabilidad de la clase dominante. Ellos son los causantes de la crisis total por lo que atraviesa México.

 

Desde el día 29 de abril se encuentra desaparecida Belén Montserrat Cortés Santiago alumna de la UACM de 19 años, la queremos con nosotros, viviendo y amando, la necesitamos para arreglar este infierno.

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