Jueves, mayo 24, 2018

Me declaro loca

y en peligro

nada más

por invitarte a gozar de este triste congal

en que nacimos.

 

Loca

porque yo no nací para amar

aterrada del cariño de mi piel.

 

Loca por

abrazar serpiente

mientras te bailo el corazón

que te endulzo,

te hechizo,

te venero.

 

Loca

por tragar veneno antes de escupirlo

y sembrar marejadas y abismos.

 

Loca

por ofrendar ceniza

luego de tanto amanecer

y tanto fuego.

 

Loca

por ofrendar la sangre

que derramaste tú

y hacer sudar la noche,

que tú volviste árida.

 

Loca

por sacudirse el frío,

sobrevivir,

arrullar demonios

para masticar la savia

y no temer a la visión

de conjurarte,

de invitarte la manzana oscura,

el versículo negro,

la mordida solitaria

de esta gran manada.

 

Loca por querer bailarte una salsa bien picosa.

 

Y es que

este amor es grande,

ardiente como la noche, corazón.

 

Y pues

dan ganas de agarrarte el ritmo,

mientras te me pones ebrio

nomás pa ser tierno contigo.

 

Aunque te vayas recargando

de esquina a esquina,

aterrado por el fondo en que gozamos juntos

entre cumbias y caguamas,

dejándome henchirte,

acariciar serpiente,

anidar semilla,

ofrendar la savia,

sin pandearse,

carnal, poner el cuero

y abrigarse el monstruo,

más terrible,

más cruel,

más inconforme:

 

Tu pobreza

de cariño.

 

Rota tú,

bruja yo.

Agujerada ya de todo

te ofrezco mi calor,

inconsumible.

No hacen falta flores

la almohada está bien puesta

para amordazar gemidos

si no quieres aun aullar,

para los vecinos

morir

a la deriva

para declararnos locas

Alan Casas,

De la Peña,

Abraham Sánchez.

LOCAS,

Karloz Atl,

Cynthia Franco y

Joana Medellín.

L O C A S

Jimena González

Diego Méndez y

Sandino Bucio.

 

LOCAS CON GANAS

DE ACARICIARLES EL POEMA

Y DEDICARLES VERSITOS NEGROS

PA´ QUE NO SE NOS OLVIDE

QUE ESTAMOS LOCAS

POR DETENER LA NOCHE

 

Por creer que entre nuestras lenguas

algo habrá de inaugurarse.

Una posada errante a los 20 años,

una caricia ingenua a los 40,

una fogata en el corazón a los 50

y alguna que otra brujería a los 30

que nos mantenga a trote en cada pesadilla

en cada albor

y en toda carencia

para ofrendar cariño

en vez de sangre.

Para entonar aullidos

y abrazar colmenas.

 

Para eso estamos

 

Locas

 

Por sacar el aguijón

contra aquellos que nos roban la miel

y la florida guerra.

 

¡Locas!

 

Sí ayer fuimos gusanos,

mañana mariposas

de mil flores.

 

Miel y dulces en nuestras boquitas

en nuestras mandíbulas ardientes

libarán licores,

leches,

humedades.

 

Locas,

nadie nace sola ni se muere sola.

Nacemos en comunidad

para que nuestros padres nazcan padres,

para que nuestras madres eternezcan

y nuestra sangre hermane sangre y vecindad.

 

Locas,

bonitas son

sus caricias.

 

Sus miradas

dicen nuestras caderas

 

puro especialista

en mover la lengua

pa’ trotar la noche

 

ni la marejada

ni la yegüa negra

se van a cansar de nuestro perrear

L

A

V

E

N

I

D

A

Más grande,

más insurgente

del planeta

 

pa’ sembrar capullo

en la negrura de este cielo.

 

 

 

AYER

La noche fue más mi ciudad.

La noche me caló en todos los huesos.

Ayer

cuando el amigo de tu amigo,

el hermano de tu hermano,

el carnal

 

no lo dudó más.

 

Ayer,

después de caminar todas las calles,

de desbordarme en tantos besos

y celebrar el seguir viva

entre los lobos,

al llegar a la guarida más segura,

la mala sombra me quiso recordar

que a veces

seguimos solas,

que hay gente que arde cuando nos ve bailar.

 

Ayer

me desperté en una banqueta

sin zapatos,

la cabeza hinchada,

una cobija hediendo orines

—el muy perro me dejó su marca.

 

Ayer crucé la ciudad

sintiéndome culpable

porque borracha

me dejé llevar por un hombre

a su cueva

cerca del centro

de este antro al que hemos venido a dar

después de celebrar

el estar vivas

y no querernos solas.

 

Ayer

una vez más

me metieron mano

solo para desgarrar mi pecho

y dejarme marcas que aun me despiertan

con un espasmo

en la mirada

después de un sueño en el que lucho,

araño,

pateo,

ruego

y maldigo

hasta quedarme mudo,

naufrago de mis conjuros.

 

Y rezo palabras que no se entiendan

para que infundan miedo

para que el perro ese

camine a casa

maldito

y no pueda abrir la puerta

embrujado

ni mirarse al espejo

como si nada

en este mundo

se nos fuera a marchitar

alguna vez.

 

Ayer un perro

encajó el colmillo

porque no solo había una perra frente a él

sino una perra callejera

que se había aprendido

el camino a casa

aunque la fueran a aventar a un lote baldío…

 

Autor: Canú Roldán

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