Sábado, julio 22, 2017

En “La luz impronunciable” de Ernesto Kavi, editado por Sexto Piso, confronta con versos a la certeza y el abismo más grandes a los que se enfrenta el ser humano: la vida y la muerte.

En las líneas del poeta mexicano se hace evidente la fuerte influencia de la sabiduría de Salomón plasmada en el libro de Eclesiastés, o del Cantar de los Cantares, así como una coda construida a partir del alefato hebreo que hacen que los textos sean aún más profundos, sosteniendo una carga simbólica que inevitablemente te remite al plano de lo divino, lo que hace que el lector se enganche con los mismos cuestionamientos y medite sobre lo finito de la vida que en palabras de Kavi es como el viento.

Visualmente los versos de esta obra también están organizados para representar los cuestionamientos y, en mi opinión, hacer evidente cómo es la vida: con un formato que rompe con lo establecido, pero que al final hace que todo tenga sentido.

 

“La luz impronunciable” es una serie de textos que sanan sea cual sea la etapa de nuestra existencia, porque bien pueden hacer sentido para un joven confundido como para un anciano que ya ve el ocaso de sus días, siendo que independientemente de estas circunstancias los dos reflexionan sobre sus experiencias dándose cuenta, como dice Kavi, “que no depende de los guerreros/ la paz/ ni de los héroes/ la victoria/ ni de los amantes/ el amor/ ni de los que penan/ la tristeza/ ni de los poderosos/ la compasión/ ni de los santos/ la gracia/ el tiempo la suerte/ caen/ como un hacha/ sobre todos”.

Hablando completamente a título personal, querido lector, este libro me escogió, y espero que si usted se da la oportunidad de leerlo se sienta de la misma manera: escogido, teniendo la certeza de que todo es viento, que goce porque al final no habrá quién diga qué es bueno de esta vida vana, que se sienta preparado y reconozca que “una sola fuerza existe para todos/ y a un mismo lugar/ se marchan/ todos/ del polvo vienen/ y al polvo volverán”.

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