Lunes, octubre 23, 2017

La importancia estratégica de la ciudad de México

Con el operativo diseñado por la Armada Marina de México para detener al presunto narcotraficante Felipe de Jesús Pérez alias el Ojos, en la delegación Tláhuac al sur de la ciudad de México, quedó claro que hay una lectura más profunda que la obvia, la de presentar una capital libre de conflictos a causa del narco y que en más de una delegación, la pugna por la plaza que rige y manda en el rumbo del país –nada menos que la Ciudad de México- resulta un tema de seguridad por demás urgente. La cosa va más a fondo.

Al menos como sospecha, la intención de destituir al delegado de Tláhuac, Rigoberto Salgado –por cierto, de Morena-, resulta la solución aparentemente para evitar el tema del narcomenudeo en la UNAM, el tráfico en la zona sur de la ciudad y el municipio de Chalco, pero ya intentar vincular al Ojos con algunos funcionarios de la delegación, como el fiscal José Manuel Everardo, suena a una estrategia de lo que en Sudamérica ha dado en llamarse neogolpismo: una suerte de acusaciones que pegan mediáticamente a fin de generar legitimidad ante la población (la lucha contra funcionarios coludidos con el narcotráfico) y luego acomodar a políticos afines al sistema.

Todo esto sonaría natural que ocurriera, pero da la extraña casualidad que la medida se toma, de la enorme cantidad de funcionarios municipales –estatales, federales e, incluso en la cúpula de la clase política- enquistados por el narcotráfico en este país. De modo que la importancia estratégica de la ciudad de México no radica sólo en un tema de seguridad, economía o administración, sino de autoritarismo y violencia política, cosa que no tiene que asombrarnos tampoco. Pero sí alertarnos, completamente.

Tampoco hemos de sorprendernos por este golpe bajo si a la luz de las encuestas que se han publicado en la semana, observamos que Morena en la capital del país rebasa profusamente al PRD, PRI, PAN y anexas; así que parece ser adecuada la lectura de que están intentando reducir el envión que viene con significativa fuerza para 2018, al menos en la ciudad de México.

El argumento por parte de los aparentes neogolpistas también puede ser fuerte: “si esto no se soluciona en la ciudad, imaginen que ésta caiga en manos de las pugnas de los cárteles; la ola de violencia en sería alarmante y de plano el país entero caería en un profundo riesgo de ingobernabilidad.” Como si se tratara del último clavo en la ataúd del fallido Estado mexicano.

Los militantes de todos niveles en Morena se han comenzado a movilizar contra esta decisión que está cocinando la Asamblea Legislativa del –todavía- Distrito Federal, de remover a su delegado. No resultaría nada extraño que, a poco menos de un año del proceso electoral, la figura de otros delegados morenistas en la ciudad estuviera en la mira de la ALDF, para pretender recoger la rienda del partido morenista. Si esto llegara a ocurrir no simbolizaría otra cosa que darse un tiro en el pie dado el trabajo aceptado por las comunidades que habitan en las delegaciones de Tlalpan, Azcapotzalco o Xochimilco, por mencionar tres de las cinco que, además, fueron groseramente castigadas en términos presupuestales por la ALDF para 2017: aún con un incremento de más de 3 mil millones de pesos, por ejemplo Tlalpan y Azcapotzalco recibieron un presupuesto adicional de 50 millones de pesos c/u, mientras Álvaro Obregón o Venustiano Carranza gozaron adiciones de más de 250 millones de pesos.

En los recientes procesos electorales, Morena ha sido un partido duramente castigado; los institutos electorales estatales han reducido a los Comités Ejecutivos del partido guinda en algunos casos a números rojos. Por ejemplo, en Puebla, Morena debe antes de recibir algún tipo de presupuestos. Y sigue trabajando, con números en cero.

Regresando a la Ciudad de México, de cara a 2018 se exhibe ya la doble cara del señor Mancera (en precampaña electoral pretendiendo luchar codo con codo junto a políticos como Rafael Moreno Valle): niveles de violencia e inseguridad cada vez más altos y menjurjes para golpear al partido de López Obrador. Así que para los morenistas: se les viene más duro y tupido conforme se acerquen los tiempos electorales, cosa sabida.

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