Lunes, octubre 23, 2017

La anatomía mexicana nuestra política

Los tiempos electorales generan una efervescencia social sin distinción de sectores y/o fracciones, este es el pensamiento común denominador que muchas conciencias expresan en pláticas de café; en lo particular no comparto esta teoría, estudiemos y reflexionemos (como la tinta del nuevo modelo educativo; aprendamos a aprender de nosotros) la radiografía conductual de nuestra nación en términos anatómicos.

Los partidos políticos no son los culpables de la corrupción ni del fracaso nacional dado que no fungen y nunca fungirán como un instituto educativo. Es en la sociedad donde cae la responsabilidad de lo que acontece a los mexican@s, lamentablemente las masas mayoritarias cuentan con una fractura que funciona como refugio para la ignorancia; el conformismo; la indiferencia; la burla; la crítica insostenible; etcétera, respectivamente son el síndrome patológico que México porta con vasto patriotismo modificado.

Usurpaciones; saqueos; escándalos; distracciones; y, colaboraciones nocivas: son el fruto de la indiferencia que muchos y muchas vacunan a generaciones ante los ejercicios políticos de nuestra patria, ése es el actual patriotismo (equivocada y pendejamente).

Tenemos muy claro el Edo. de México, una entidad semi desarrollada, mal informada, mal estructurada en su urbanismo, caracterizada por su caminar en “50´tas” porcientos a los ojos de millones de mexicanos y mexicanas. Toda patología tiene una durabilidad que en dado momento llega a su fin por los diversos estudios dedicados, ahora es responsabilidad de los mexiquenses redireccionar el ADN estatal, simulando pruebas de laboratorio, un laboratorio que involucra a millones y a un área telúrica determinada. Sin duda aquí no termina el malestar intestinal para ello debe de implementarse una vida educativa por competencias, que nos permita desplegar valores en nuestros múltiples ejercicios cotidianos.

Simultáneamente percibo que las grandes masas suelen preocuparse por su mala calidad de vida culpando a las autoridades en turno e incluso entrantes; aquí es donde me digo: – neta, ¿qué diablos sucede? -, algo interesante es que estos prototipos de quejas sociales van acompañados de un cigarrillo, una bebida alcohólica, de enfermedades cardiovasculares, de síndrome metabólico, … cómo, por qué delegar responsabilidades ajenas a la autoridad cuando estas circunstancias son particulares, es decir, la salud o la enfermedad de la población será el reflejo de la nación, es un hecho que no cambiará.

México sanará cuando los mexicanos comprendan que somos un montón de células dentro de un cuerpo territorial con la potestad de reforzar nuestro sistema inmunológico para inhibir aquellas células cancerígenas que deterioran nuestro territorio; todos formamos la anatomía de los aparatos y sistemas que mueven a nuestro México.

Una nación saludable es sinónimo de una nación exitosa.

Related Posts

Crónicas de una estéril institucionalidad
19 de septiembre; el boleto redondo
Reconquistando la juventud política

Deja un comentario