Jueves, mayo 24, 2018

Justicia para Marco Antonio Sánchez Flores.

 

Lo terrible de la crisis actual es que es funcional para el gran dinero. Las fortunas se siguen incrementando y creando, mientras México vive una crisis estructural, con cifras de violencia de guerra. Hay dos tiempos. Uno el de la normalidad del gran capital, que aprovecha los bajos salarios para invertir y tener grandes ganancias, la del saqueo de la riqueza nacional por mineras y otros mega-proyectos; la de los grupos delictivo que viven en la impunidad y las de la clase política que coordina este modelo y que saca jugosos dividendos de ello. El segundo, es el tiempo de la tragedia, de la muerte, del despojo y del miedo, en el que estamos sumergidos la mayoría de la población.

Dominan los del tiempo de la normalidad, ellos tienen el poder político y económico, importantes medios de manipulación y defraudación. Es un grupo compacto, que se ha mantenido y avanza a ya más de treinta años de su imposición. En 1988 se abrió un ciclo largo de luchas de resistencias, que han buscado alternativa al proyecto neoliberal, diversas luchas que, sin embargo, no han podido detener la avanzada neoliberal, ni tomar el poder.

En medio de la crisis total, hoy estamos en una batalla que parece decisiva, continuidad o cambio es el dilema. El movimiento alrededor de AMLO aparece, otra vez, con fuerza capaz de disputar el poder a los neoliberales. Las dudas aparecen en los militantes y simpatizantes de MORENA y de la izquierda, el pragmatismo, las nuevas alianzas, el proyecto, su propuesta de gabinete, los discursos, las candidaturas, son algunos de los puntos que en algunos causan con justificación decepción, crítica y desencanto. Al mismo tiempo sectores de indecisos y antiguos contrarios se acercan a AMLO quien aumenta su fuerza alrededor del país. Los actos de precampaña parecen de cierre, las encuestas muestran un crecimiento de simpatías y hay adhesiones de diversos grupos, se consolida un movimiento con perspectivas de mayoría.

En la construcción de una mayoría hay riesgos, los oportunistas, el pragmatismo, el abandono de algunas banderas, la inclusión que desplaza, entre otros. La política de construcción de una mayoría a base, entre otras cosas, de alianzas con cualquiera y sin mayor tramite, tiene contradicciones difíciles de superar. El liderazgo de AMLO tiene la capacidad de aglutinar el movimiento opositor rumbo a la disputa política del 2018, en medio de sus contradicciones habrá que ver cuánto se puede avanzar.

Desde hace treinta años mucho ha cambiado, México se encuentra tal vez en la peor crisis de su historia. En este 2018 ante más de lo mismo, se perfila una alternativa pacífica que se propone “regenerar” a México. No es una alternativa completa y radical, sino una moderada que se propone terminar con la corrupción, pacificar al país y atender a una población lastimada por más de treinta años de neoliberalismo. Demandas urgentes en un país que se cae a pedazos.

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