Lunes, octubre 23, 2017

Blade Runner 2049 ¿Quién dijo que las segundas partes nunca son buenas?

La esperada secuela del clásico de Ridley Scott llega a las pantallas con nuevos personajes y un nuevo director que refrescan la franquicia y continúan el legado de una historia precursora en la ciencia ficción.

Desde su anuncio, Blade Runner 2049 despertó la expectación de los amantes al cine que recordamos con cariño la primer entrega de Ridley Scott, sin embargo las dudas sobre el tratamiento que esta nueva entrega podría tener no se hicieron esperar dado su historial con Prometheus y Alien: Covenant, ambas precuelas de la saga de Alien, y que han tenido altibajos por no decir de las críticas que ha recibido de sus propios fans.

Afortunadamente la dirección de esta secuela recayó en Denis Villeneuve, quien en Arrival refrendó su calidad tras la lente y permitió suponer lo que hoy vemos en pantalla: la continuación de una historia que mantiene su esencia y que ofrece bríos propios a más 30 años de su antecesora.

Sin ser spoilers y respetando el deseo de sus realizadores porque se revele lo más mínimo de la historia (pues es entendible luego de verla en pantalla) la historia transcurre así:

Un nuevo Blade Runner (Ryan Gosling) continúa con el trabajo que en 2019 realizara Rick Deckard (Harrison Ford), en este caso, retirar a los viejos modelos de replicantes que han sobrevivido de forma clandestina; uno de esos casos despertará un misterio que podría poner en entredicho la concepción de lo  que hasta entonces se entiende como humano.

Será a partir de ese punto que el agente K comenzará a seguir las pistas hasta un punto de confrontación personal, pasando por obvias referencias y guiños a la historia original de 1982.

Cabe apuntar que la historia se sostiene por sí misma y de forma independiente, aunque es claro que para un mayor contexto y reflexión es menester conocer la cinta de Ridley Scott e incluso, para aquellos que queden “picados” tras ver Blade Runner 2049, es recomendable consultar los 3 cortometrajes que se han lanzado para explicar un poco sobre lo acontecido entre los 30 años de una y otra historia.

Respecto a las actuaciones, todas y cada una de las intervenciones tienen su valía y muestran un gran collage para entregar una historia sólida, aunque quizá destaco a Ryan Gosling, que ya había dejado huella de su calidad actoral en otro perfil de películas como Blue Valantine, a Harrison Ford, de vuelta en otro de sus papeles icónicos y del lado femenino a Robin Wright, que ha hecho un trabajo esplendido como primera dama de los Estados Unidos en House of Cards y  a  Ana de Armas, quien continúa abriéndose camino en Hollywood de forma ascendente.

Los aspectos técnicos y musicales, grandes referentes en la cinta original de 1982, toman la estafeta con honor para continuar una senda ascendente; el respeto que Villeneuve mantuvo en esa atmósfera fría, nostálgica, solitaria pero vanguardista es palpable y potencializada gracias los efectos de hoy día.

Sin embargo ese sentir no sería posible sin la musicalización del gran Hans Zimmer que en la última década ha acompañado algunas de las grandes cintas de ciencia ficción como Inception e Interstellar, y que entrega un trabajo sobresaliente desde los primeros minutos del film; es imposible imaginar la cinta sin su composición musical, al igual que lo hiciera con Dunkerque hace unos meses.

Blade Runner 2049 hace justicia a una larga espera y confirma a su director como uno de los herederos de la ciencia ficción, esa que revolucionó al cine como hoy lo conocemos y que quizás en unos años, pueda ser “replicada” por otros directores para abrirle otros caminos al séptimo arte.

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