Jueves, mayo 24, 2018

Alberto Chimal me invitó a un taller de cuentos y ahí fue cuando empecé: Iliana Vargas

@LuisHurRa

Conozco a Iliana Vargas desde hace dos años, así como su trabajo. Aproveché esta serie de entrevistas que hago a jóvenes escritores para platicar con  Iliana y conocer  cómo inició su proceso creativo.

¿Cómo iniciaste como lectora?

Me volví lectora desde que era muy niña fue un proceso que sucedió en la escuela porque nos dejaban de tarea leer un libro cada mes y teníamos que hacer una pequeña reseña sobre el libro que leíamos, entonces la verdad yo nunca lo vi como una tarea sino como algo que me gustaba, que me llamaba la atención porque yo decía que bonito que te hagan pensar y escribir lo que tú quieras sobre algo que no tiene nada que ver con la escuela, sobre algo que tiene que ver con algo que alguien más está imaginando. Entonces ahí fue cuando yo tuve la oportunidad de elegir libros dentro de mi salón, pero también teníamos una biblioteca que era para toda la escuela, hubo una temporada en la que no hacía la tarea y me mandaban castigada a la biblioteca, según para que hiciera la tarea, pero pues me ponía a leer y ahí fue cuando se convirtió en una especie de adicción para mí, ahí empecé a leer lo que había en mi casa.

¿Actualmente qué lee Iliana Vargas?

Actualmente me gusta leer mucho narrativa y ensayo, pero como yo me dedico a la narrativa leo muchísimo cuento, muchísima novela y ensayo. El ensayo también me gusta porque sirve muchísimo para estructurar las ideas, para tener motivado todo el tiempo este sentido de la reflexión sobre todo lo que ocurre en tu vida cotidiana y la estructura del ensayo también juega mucho con la narrativa y con la poesía, el ensayo es un género híbrido entonces es también como un poquito un juego y creo que eso te sirve mucho cuando tienes o cuando no tienes mucho tiempo para tallerear tus textos o para compartir tus textos con alguien más; leer el ensayo es como una forma más de cuestionarte también lo que estás escribiendo porque te hace pensar sobre lo que tú mismo estás escribiendo y lo que estés contemplando al momento de escribir.

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¿Cómo iniciaste como escritora, cómo fue ese proceso para pasar de consumidora a generadora de literatura?

Creo que me pasó en dos etapas, la primera fue también cuando era niña, cuando estaba en la primaria y leía en la biblioteca, leía casi todo el tiempo y hubo un momento en el que a mí me gustó empezar a hacer esas historias también. Yo no tenía la noción de que eso era un oficio, no sabía que la gente que se dedicaba a eso se le llamaba escritor, yo no sabía que tenías que cumplir con ciertas reglas y con cierta formación, yo sólo pensaba en que lo que me sucedía en mi casa o en la escuela o en el parque con mis hermanos, tenía como algo más atrás; digamos que las situaciones cotidianas tenían como una especie de umbral en el que sucedía otras cosas que no veíamos, no sé si tenía también que ver con mi visión infantil, como que según yo siempre había algo mágico rodeándolo todo, entonces yo sentía también esa necesidad de escribir, no sólo hacerlo porque me la pasaba haciendo un montón de travesuras, o cosas que yo supe después que eran travesuras pero que según yo no pasaba nada y después de hacerla yo también decía que si esto, si se lo contaba alguien, me gustaría saber qué pensaría también esa persona, eso fue en la primaria y ya después en la preparatoria mi profesor de literatura se dio cuenta de que yo era muy buena en la redacción y en estas cuestiones, y me dijo que había talleres especiales para agilizar esto del escritura, no.

Entonces ahí empecé porque se dio cuenta también de que me gustaba mucho la ciencia ficción y él fue el que me comenzó a recomendar libros de ciencia ficción, libros de literatura. Entre a la facultad y tomé más como en serio; cuando entré a la facultad me dijeron ustedes no van estudiar para ser escritores, aquí ustedes van a aprender la historia de la literatura y la estructura gramática, le estructura sintáctica y ya. Yo dije bueno, pues está bien, mientras yo pueda leer y aprender escribir, pues está bien. Y ya más adelante, tenía como 21 años, empecé a hacer cosillas que tenían que ver con el ambiente gótico y dark, porque yo era muy de ese tipo en esas épocas, y pues lo comenzamos a mover en distintos festivales de horror y de fantasía, y de ciencia-ficción y fue ahí donde empecé a conocer a varios escritores que se dedicaban entre ellos Alberto Chimal, quien después me dijo que iba abrir un taller de cuentos en su casa y que si quería ir, y ahí fue cuando empecé.

¿Qué escribe actualmente Iliana Vargas?

Ahora estoy haciendo un libro de cuentos, aunque empecé una novela el año pasado, pero se me complicó un poco la estructura porque creo que siempre me pasa mucho que quiero jugar con muchas cosas, y entonces lo dejé un poquito y seguí con un libro de cuentos, que creo que tiene que ver un poco más con el humor; o sea, sigo haciendo literatura fantástica pero me interesa más tratar de llegar a la gente por otro lado porque me di cuenta de que a veces soy como muy cínica o muy sarcástica y tengo un humor negro, todo mundo me ha dicho eso.

“Es que siempre terminas matando a tus personajes o siempre terminan pasando cosas terribles”, entonces digo bueno, okey, y no puedo evitarlo porque las historias solitas te van guiando y los personajes también te van llevando como hasta cierto abismo, pero qué pasaría si eso lo trabajara un poquito menos amargamente. Como que reírme un poquito más, es un experimento que estoy haciendo con esos cuentos.

*Agradezco el apoyo de Ovidio Ríos, Leticia Carrera y Gilberto Gómez Lara, quienes me auxiliaron para la realización de esta serie de entrevistas.

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