Domingo, abril 22, 2018

La batalla por un cambio es cultural, es sobre el significado y los sentidos del mundo. Las certezas, las costumbres y los sentidos comunes de nuestro tiempo hay que cuestionarlos. Cada idea que sustenta el dominio actual es un campo de batalla para avanzar en la liberación. Esto implica un despliegue de fuerzas, ideas, de organización popular y de política.

El dominio, hoy capitalista neoliberal, se sustenta en una visión del mundo particular. ¿Quién o quienes crearon esta visión? No fue una consulta democrática, sino una construcción histórica, fruto de la lucha de clases. Los actuales tiempos de crisis, tienen un correlato en la cultura, se cuestionan verdades, pero el desenlace pasa por una disputa política.

La primera idea para avanzar es reconocer que la realidad puede ser de otro modo, que no existe el destino y nada humano es eterno. De ahí se abre la historia como algo por construir. Reconocer que la sociedad está dividida en clases y con intereses enfrentados, es una noción que politiza la realidad. La acción política parte de una disputa cultural por las creencias y sentidos comunes, entre unos que sustentan la dominación y otros que llaman al cambio.

El neoliberalismo, además de su imposición por medio de fraudes electorales, ha logrado establecerse por medio de la expansión de su visión del mundo. El consumismo, la valoración monetaria de todo, la lógica económica como lo más importante, la primacía de lo privado sobre lo público, la justificación de la desigualdad son todos aspectos culturales de la dominación neoliberal.

Frente a ello hay una reserva de referentes culturales que alimentan alternativas al orden imperante. Héroes, episodios históricos, artes, ideas, costumbres, ideologías que se contraponen a la hegemonía neoliberal y que nos permiten pensar otro mundo. Pero sobre todo está la acción política, el movimiento que modifica la cultura, las ideas y los horizontes. Un círculo virtuoso en que el cambio de ideas favorece la acción y la acción cambia las ideas. El mundo de la cultura es un espacio de acción, de disputa por la sociedad y el futuro.

La batalla cultural es difícil, parece ser más una guerra lenta de trincheras, sin embargo, en momentos de crisis es también una oportunidad para avanzar. A partir de la inteligencia y la organización política se abre camino, se transforma. El año 2018 será histórico, en medio de una crisis total, se abre la posibilidad de pensar y andar nuevos caminos.

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